A lo largo del río Manzanares, desde los puentes de la M-30, se incia uno de los parques semiurbanos más relevantes de la Comunidad Autónoma de Madrid. Utilizando el río como nexo integrador, el Parque Lineal se erige como la más importante superficie natural de todo el sur de Madrid. Dividido en dos tramos, actualmente sólo el primero se encuentra mantenido por el Ayuntamiento de Madrid, en donde se extiende un gran parque urbano y diversas instalaciones deportivas y de ocio, entre las que destaca el estadio de tenis "La Caja Mágica".
Tras él, ya por debajo de la M-40 y pasada la depuradora de "La China", arranca el segundo de los tramos, más grande y con un indiscutible valor añadido: su historia. Sin embargo desgraciadamente es muy relevante su precario estado de mantenimiento y vigilancia municipal. Este tramo ha ido viendo a lo largo de las décadas distintos planes para su integración, pero ninguno de ellos ha llegado siquiera a iniciarse, siendo hoy en día una de las grandes reivindicaciones ciudadanas del sur madrileño. Este estado de abandono no debe, en ningún caso, hacer palidecer la joya que albergan las riberas del río.
Tras esta segunda parte, el río continúa su devenir por entre las vistosas terrazas del Manzanares, entorno natural protegido e integrado en el Parque Regional del Sureste. Una vez abandonado el tramo 2, el Manzanares deja el Parque Lineal para discurrir por el Regional, jugueteando con los municipios de Getafe primero y después con el de Rivas, para terminar muriendo en una lenta agonia junto al Jarama.
Independientemente de las divisiones administrativas que acabamos de ver, el parque natural configurado por las riberas del Manzanares es un todo inseparable, con un destino histórico y natural común.